13 septiembre 2018

Verdad


Mentiría si te dijera que he aprendido algo. Mentiría si aceptara que cada error ha sido rectificado: veo hacia atrás como quien sabe que la fractura que cruzó pudo ser la última pero no lo fue y que por más resbaloso que se tornó el piso, pasó aunque fuera por muy poco. 

Desde algún momento del tiempo, vi aquella azul vastedad y aquella oscuridad en medio del día; vi también, orgulloso, la sucesión de mi tiempo: los días, los recuerdos que me saltaban al paso, las personas, el whisky, los fantasmas que iban y venían en un carrusel infinito de sensaciones que nunca existían, las batallas, las sensaciones dominadas, los sabores extinguidos, los colores que nunca memoricé, las manos - muchas manos - que siempre se dirigieron a mí pero nunca me juzgaron, los amaneceres que fueron pocos, los amarillos y negros que fueron muchos

No aprendí nada, un carajo. No aprendí nada después de ti, ni de ti, ni de ti. Ni de ti, ni de nadie. Cada fragmento se entrelazó lo suficiente y creó una película de olvido, haciendo emerger cada una de las partículas electromagnéticas en el palacio de la memoria. 

No aprendí nada. El orgullo de la línea del tiempo fue determinado por el momento en el que miré hacía atrás y no vi aquello que debió estar fragmentado. Entonces te vi y me vi en ti y no quise aprender nada, no quise cambiar nada. 

Y mientras corro involuntariamente por cada uno de los resquicios mecánicos expulsados en plástico que convierten en números tus ojos y tu boca y tu pelo - números organizados que no existen - veo que tampoco tú aprendiste nada y que si cambiaste, cambiaste conmigo, no por mí, conmigo (pero este evento es absolutamente irrepetible).


La arábiga despedida sonó como el broche de un cinturón de seguridad descompuesto y las pérdidas millonarias se acomodaron entre tus ojos y los míos y aún así, con esta hambre de hiena y este calor que cocina el tuétano de mis tempestades, mentiría si te dijera que aprendí, mínimo, alguna cosa. 

09 junio 2018

Estar



Nadie puede estar a huevo, mi amor. En ninguna parte. Físicamente es posible. De ahí que los poetas buscaran una salida para estar sin estar. Renunciar a lo que nos aprisiona: a esta ecuación de gravedad con la que nos tomamos las cosas. De ahí los soñadores. De ahí los mismos poetas, los locos, los "en fuga", los hombres santos. 

Nadie puede estar a huevo, mi amor. Metafísicamente hablando, etéreamente hablando: hablando sin letras, sin frases, sin lenguaje. Tú no pudiste. Yo no pude. Esta sensación de reclamo que dejan estas fases no son reclamo,carajo, no son reclamo. Son reproche. Un reproche al destino, a la fortuna , a lo que somos, a lo que seremos y a lo que nunca fuimos. 

Y no pudiste estar a huevo junto a mi, vida mía. Y yo no pude estar a huevo en tus brazos de miel. Y nos faltó imaginación, nos faltó hipocresía; nos faltó dejar de ser nosotros: faltó que tú dejaras de ser lo que eres, de eso de lo que estuve perdidamente enamorado, y que yo dejara de ser lo que soy, aquello que no dejaré de ser nunca: ni vencido, ni triste, ni en rehabilitación, ni muerto pues. 


Pero mira, alma mía: a huevo, lo que mexicanamente, lo que sacrosantamente decimos a huevo… No se puede. Y lo intenté. Y lo intentaste. Y lo intentamos. Y lo intentó. Y lo intentaron. Y nadie pudo. Y nadie pudo porque a huevo, lo que se dice a huevo, mi amor: ¡tú no!, ¿y yo? Tampoco.   

04 junio 2018



El olvido es naturaleza. Elegible. No elegible. Concreto vacío. Primera luz del día. Mecanismo de la obviedad absurda. Viaje. Whisky. Cubo de hielo. Mano derecha, chica de la barra compartiendo una receta de bourbon. Secreto  profundo. Soy un vampiro.

El olvido elegido. Pensado. Decidido. Olvido necio: mi padre emerge a  media mañana. Basta una imagen. Basta un recuerdo no solicitado. Voluntad y memoria. El mundo me pasa como el río después de la lluvia. 

Prisión. Estocolmo. Sabores tranquilos. Memoria racional. Involuntaria pero racional: acto sublime de supervivencia, partícula única, invención de Morel. 


El amor, la libertad; los ideales imbéciles. Mentiras contadas. Ganas de joder toda la puta noche. Costumbres rotas. El péndulo sobre la nuca de mis desvelos. Olvido total, real, último. 

03 marzo 2018

les liaisons dangereuses


Al otro lado del departamento: el tigre. Oigo sus zarpas sobre el piso laminado; oigo su lengua atroz que espera lamerme la mejilla para entregarme a una muerte lenta, aburrida. 

Lo dejé entrar en primavera. Siendo un cachorro pensé que siempre sería inofensivo: los pecados del padre. Ahora acecha mis desvelos. Emisario silencioso. Máscara. Recordatorio del evento certero que se cierne sobre nuestras cabezas. Promesa de nuestro nacimiento. 

Huelo su hambre, su odio, su naturaleza febril, femenina, asesina. El temor  que se vuelve agonía. El tigre solitario urde mi derrota, mi muerte, la extinción de mi espíritu.


El tigre usurpará mi recuerdo. Me convertirá en la historia imposible de lo que fui y nada podrá ser diferente. Levantó la cabeza, se acerca cansado. 

18 enero 2018

Invierno

Vuelvo las páginas del libro. Busco un derecho, un revés, el mensaje entre líneas. Había algo entre las páginas pero nada cae. El libro de Luisa está en la repisa. No le he quitado la envoltura: Arde Josefina. 

El silencio está de más. 

Escribo esto tiempo después. Sin albergar las mínimas intenciones y con una frase en la cabeza. Estar de cabeza. Dirigirse de cabeza. Viento divino. Kamikaze. 

Cada fragmento de la batalla interminable. La piedra que vuelve a rodar  al mismo lugar y regresa de nuevo. 

Lista de cosas que no volverán a pasar: 
  1. el azul 
  2. sus piernas
  3. fatigas interminables
  4. noches silenciosas a su lado

Tampoco pasará esa preocupación incómoda. En otro momento. Quizás en otro momento. Voraz. Comprometido. Naturalmente incomodo.

Las preocupaciones se convertirán en globos de helio: volarán por el cielo hasta reventarse encima de otras cabezas. 


El frío continuó toda la noche. Sus labios, casi pálidos, aún estaban rojos. 

19 diciembre 2017

Otoño



Sin hojas 
Sin amarillos
Sin ocres 

El crujir en el piso a la vuelta y las desventajas de quien ha dormido bastante. La pertinente promesa del final sin principio. El camino sin rumbo. Pero camino, al fin, camino.

Miel que resbala por columnas soñadas y el fresco de la mañana que esconde el frío de la noche: sombras que vuelan desbocadas. 

Mediodía: derrumbe naciente de un sortilegio azabache y enmarañado. Cruce de caminos cerrados. La sinfonía de quien, consecuentemente, aspira una armónica grave. 

Gris citadino: suave, concreto. Temperatura templada. Un saborcito caliente. Un morado flotando. Un no sé qué. Adicción equivocada: rumbo de salientes perfectas. 


Dormir se ha vuelto esa pesadez insoportable, esa costumbre, mala costumbre. 

07 diciembre 2017

7 de diciembre, 8.52


Hilton. Estructura minimalista. Naturalmente minimalista. 
Caso fortuito. Capricho del destino. Un evento cuasi azaroso. 
Al otro lado de la cama: la luz del amanecer. Estoy seguro de que este evento no se repetirá nunca más. Ella estará al otro lado del pasillo.  Ariane: la manzana que se resbala en este otoño interminable.  

Soy un gitano. 
Ella lo ha comprendido tan bien como una mujer puede comprender.
No confío. 
Decido tomar café y a escribir. 
Entenderás que estas cosas, este ir y venir, este otoño, este descubrir otros labios y otras piernas sólo se tiene en la medida en la que no se tiene. 
Y esto no lo convierte en un drama sino en un poema. 
Así que, para no averiarla de más, para no hacer de tripas corazón, la he dejado tomando un sol que entra por la venta de su cuarto. Y he pensado, en un momento alephiano, en la infinidad de posibilidades que no sucederán y las he guardado en una caja y las he tirado al mar. 

Este sueño se terminará como los demás. 
Dejará el recuerdo de lo que fue. 
Dejará el sabor del whisky. 
Dejará el sabor del hambre con la que me comí sus labios. 

He pasado los últimos días saltando entre varios planos de una misma realidad. 
El hombre no es uno e indivisible. 
Hay una multiplicidad de oportunidades de ser. 


Pessoa: siempre una cosa tan inútil como la otra, siempre lo imposible tan estúpido como lo real, siempre el misterio del fondo, tan cierto, como el sueño de misterio de la superficie, siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni otra.